Esta técnica de carácter no intrusivo se basa en captar el ruido de alta frecuencia producido por un gas almacenado a alta presión al escapar, aún en cantidades muy pequeñas, a través de una discontinuidad en el recipiente que lo contiene. Disponer de esta técnica como parte de un programa CBM ayuda a minimizar de manera sistemática problemas de pérdidas de energía, de la misma forma que disminuye riesgos potenciales de fallas catastróficas por explosión.